El nombre de "Luco-Luko" parece derivarse de la palabra latina "lucus" en castellano "lugar". Para los romanos un "lucus" era un sitio un tanto especial, un lugar boscoso con ciertas connotaciones religiosas, un espacio en el que el hombre se ponia en contacto con la divinidad. Aunque en la jurisdicción actual de Luco no se han encontrado restos romanos, si que ha aparecido, muy cerca de Luco, en Miñano Mayor, un ara romana del siglo II.

En la documentación parroquial de los siglos XVI y XVII esta localidad de hoy "Luco" aparece como un topónimo compuesto, "Luco-Arzamendi".

También está documentado que a pesar de tener independencia estos dos núcleos, en el siglo XI pagaban conjuntamente la reja al monasterio de San Millán.

Este espacio se encontraba en un nudo estratégico entre las comunidades alavesas en el trayecto de Alava hacia el mar a través de los caminos de Guipúzcoa y Vizcaya. Luco esta pegado al pueblo de Ullibarri-Ganboa punto clave en el Canino Real que conducía a Bayona por Arlabán.

Fray Juan de Vitoria nos sitúa a la entrada de Luco el término "Torrebea" donde se encontraba la "casa torreada" de Luco, que fue un solar fuerte derribado por las Hermandades en el siglo XV. Hoy no hay vestigio ninguno de esta construcción, pero seguro fue un fuerte defensivo de esta encrucijada de caminos.

Entre los personajes importantes de la zona es de destacar a Don Juan Bernal Díaz de Luco, el origen de su linaje y su familia es natural de Luco , pero hay dudas sobre su lugar de nacimiento. Mantuvo relación con sus familiares de Luco toda su vida, que cuenta en su haber destacadas ocupaciones, fue escritor con numerosos tratados teológicos; impartió clases en sus cátedras de Salamanca y Huesca; fue Consejero de Indias, tomo parte en el recibimiento de Hernán Cortés al regresar a España en1540; Fue Provisor General del Obispo de Salamanca y consejero del Arzobispo de Toledo el poderoso cardenal don Juan de Tavera del que también fue secretario cuando ostentó el cargo de arzobispo de Santiago de Compostela; su labor pastoral culminó como obispo de Calahorra (1545-1556); fue Padre Conciliar en Trento entre 1546 y 1552.

Hubo otros de la familia de Juan Díaz de Luco con cargo relevantes representando a la Hermandad de Ubarrundia en las Juntas Generales; otro de la familia Juan Hurtado de Luco fue teniente de alcalde de la fortaleza de San Adrián, por el Diputado General; en 1555 otro Bernal Díaz de Luco fue alcalde de la hermandad de la ciudad Vitoria.